
La lucha contra el calor deja una importante huella en la factura energética. Estados Unidos, cerca de un 6% de toda la electricidad producida en el país se destina a reducir la temperatura de los hogares y oficinas mediante el aire acondicionado. Este consumo, traducido en cifras, supone un gasto de 29.000 millones de dólares anuales, sin contar el incalculable impacto en el medio ambiente. Un equipo de investigadores del Massachusetts Institute of Technology (MIT) ha dado con un producto que reduce drásticamente la necesidad de encender el aire acondicionado.
Los investigadores han propuesto enfrentarse al problema del calor desde otro prisma: en lugar de plantarle cara una vez ya ha accedido al hogar, se han propuesto evitar que el interior de casas llegue a calentarse como consecuencia de la acción directa o indirecta del sol a través de las ventanas, la principal vía de acceso del calor solar. Es aquí donde los investigadores se han esforzado por encontrar con una manera inteligente de evitar que se recaliente la estancia en verano sin limitar la entrada del sol en invierno. Es decir, aprovechar lo mejor del sol cuando más se necesita y evitar el sofoco cuando no es necesario.























Lo malo para ellos, es que para ese entones, nosotros ya estaremos otros dos o tres años adelante en tecnología. 



































