La cuarta subasta de energías limpias se canceló hasta que
las bases y reglas del mercado sean más equitativas, informó el director
general de Centro Nacional de Control de Energía (Cenace), Alfonso Morcos
Flores, a senadores de la República.
El funcionario advirtió que resultaba más caro adquirir
energía para la Comisión Federal de Electricidad (CFE), ya que hay una serie de
“subsidios indirectos y ocultos”, porque la red de transmisión y el sistema de
distribución los pagaría dicha empresa.
Además, la CFE primero tenía que pagar los certificados de
energía limpia y, al realizar el balance de potencia, también tendría que
pagarlo. “Si sumamos todos los componentes de costo y respaldo, era más caro
adquirir energía por este método”, explicó.
Por ello, agregó, la Comisión Federal de Electricidad
manifestó desinterés por adquirir energía mediante dicho método. Esperará hasta
que se desarrolle el nuevo Plan Nacional de Desarrollo. Hasta entonces, dijo,
se acordó suspender las subastas por tiempo indefinido. “Estamos evitando el
robo a ultranza que está haciendo la industria privada”.
Refirió que a fines de 2018 se emitió una convocatoria para
una subasta de corto plazo, donde no hubo participantes, ni concursantes, nadie
que quisiera comprar energía por esa vía.
Con respecto al tema de abasto de energía en la Península de
Yucatán, indicó que es necesario buscar alternativas. Para la generación de la
misma, propuso, podría ser diésel en vez de gas. Podría implementarse un
suministro alterno para que haya diésel y minimizar así el riesgo de las
desconexiones de las líneas de trasmisión, precisó.
Al respecto, el senador del PAN, Julen Rementería del
Puerto, consideró que la cancelación de las subastas es un retroceso. Es
necesario regular el sector privado para que sus empresas puedan generar la
energía que el Estado no puede en el corto plazo.
Sin embargo, argumentó, parece que se quiere acabar con las
empresas que quieren producir energía limpia y barata. “Si hay robo a ultranza
de la industria privada se debe denunciar; como ciudadano y funcionario está
obligado a denunciar”.
Por su parte, el senador Jorge Carlos Ramírez Marín, del
PRI, subrayó que la Península de Yucatán es deficitaria en su balance de
energía debido a que, en promedio, 573 gigawatts mensuales son importados de
otras regiones para satisfacer las necesidades de consumo eléctrico la región.
Aseguró que la deficiencia de generación de energía
eléctrica tiene como consecuencia los apagones, además de que se paga 120 por
ciento más por el consumo, que el resto de las regiones del país.
El senador Américo Villarreal Anaya, de Morena, dijo que es
“lamentable” el desmantelamiento de la capacidad operativa que tenía el Estado
en esta materia. El Estado debe recuperar su productividad para tener más
oportunidades de oferta y mejores precios.















