Entre motores encendidos, silencio y muestras de solidaridad, familiares, amigos y motociclistas acompañaron el velorio y el último recorrido de Roberto Hernández.
El cortejo avanzó hasta el panteón San Lorenzo Tezonco, sobre avenida Tláhuac, donde fue despedido entre aplausos, consignas y el rugir de las motocicletas, en señal de respeto y duelo.
La despedida reflejó el dolor, la indignación y la unión de la comunidad motociclista, que acompañó a la familia en uno de los momentos más difíciles.













