Grave la pérdida acelerada de especies en el planeta, afirma especialista de la UNAM

Mar 3, 2020 | Internacional

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La pérdida de especies en el planeta pasa por una situación
que va de seria a extremadamente grave, pues de las conocidas, muchas están
amenazadas: el 70 por ciento de anfibios, 25 por ciento de mamíferos y 14 por
ciento de las aves, afirmó Hernán Vázquez Miranda, investigador del Instituto
de Biología (IB) de la UNAM.

En el marco del Día Mundial de la Vida Silvestre, que se
conmemora este 3 de marzo, refirió que según reportes científicos se pierde a
un ritmo acelerado gran cantidad de mamíferos, aves, reptiles y anfibios,
también invertebrados, insectos y moluscos, además de plantas.

La vida silvestre se conforma de especies no domésticas,
“las que existen más allá de nuestra puerta, en el mundo natural, ya sea en un
parque, bosque, selva o mar, y que conforman 99.9 por ciento del total de los
organismos que existen en el planeta: animales, hongos, bacterias, virus y
plantas”.

El universitario expuso que hay grupos biológicos de los que
tenemos información insuficiente o nula, como invertebrados y microorganismos
que habitan en el fondo del océano.

“No se sabe cuántas especies habitan el planeta, solo hay
estimaciones. Alrededor de un millón y medio han sido formalmente descritas por
taxónomos, pero los números se pueden elevar a ocho millones, y si se incluyen
organismos microscópicos, podrían ser millones más.

Vida más allá de nuestras puertas

Vázquez Miranda explicó que el problema para la
biodiversidad es la pérdida del entorno natural debido al crecimiento de la
población humana: los bosques son talados y destruidos, y cientos o miles de
especies desaparecen con cada manchón de selva que transformamos en pastizales
para alimentar vacas, o en desarrollos para que viva la gente.

A la pérdida de hábitats se suma el cambio climático; ambos
fenómenos están íntimamente relacionados y afectan a la flora y la fauna. “La
conservación de la temperatura de los océanos y del mundo natural son
indispensables para que la biodiversidad exista y persista, pues hay especies
adaptadas a lugares fríos y húmedos, y si aumenta la temperatura dejarán de
existir”, advirtió.

Las pérdidas no son solo de animales y plantas, sino de los
servicios ecosistémicos que brindan. Por ejemplo, los colibrís además de
polinizar plantas y ser reconocidos por su belleza, se alimentan de insectos,
que de no ser controlados afectarían a la humanidad. Lo mismo ocurre con los
murciélagos: “sin ellos no habría tequila ni mezcal, porque polinizan los
agaves, pero también controlan poblaciones de mosquitos; si desaparecieran,
tendríamos epidemias terribles de dengue y malaria”, aseguró el experto en
ornitología.

Solemos hacer juicios morales de la naturaleza y decir que
una planta es “mala” o un animal “bueno”; en el mundo natural no es así,
simplemente hacen lo que deben para sobrevivir, remarcó.

“Somos los humanos quienes sin conocer bien la riqueza
biológica hacemos uso irresponsable de la naturaleza; así, creemos que porque
un animal es bonito podemos tenerlo de mascota; hacer un ritual de brujería,
como los amarres de San Valentín con los colibrís; o peor aún, nos los
comemos”, dijo.

El universitario
expuso que los animales, incluidos nosotros, tenemos variados virus, y “si no
conocemos bien a las especies que tenemos, menos sabemos de las enfermedades
que pueden portar. “Se nos puede antojar alimentarnos de un armadillo, pero la
mayoría no sabe que son portadores de bacterias que causan lepra y corremos el
riesgo de infectarnos. Algo similar ocurrió con la COVID-19; la evidencia
científica reciente la relaciona evolutivamente con los virus de murciélagos
asiáticos”.

Conservación, tarea de todos

En la conservación de la vida silvestre todos debemos
colaborar, con acciones como dejar de usar tanto plástico. “En cualquier playa
del mundo encontramos basura, y a veces llega desde muy lejos por las
corrientes marinas”, remarcó Vázquez Miranda.

Otra medida es asegurarnos de que el bloqueador que usamos
no afecte a la vida marina, porque algunos son extremadamente tóxicos para los
corales. Una más es ser responsables con nuestro animales de compañía, como
gatos, para que no cacen poblaciones de especies silvestres de aves o
lagartijas.

También evitar tener mascotas que provengan de un medio
natural, como pericos nativos, cuyas poblaciones están en peligro. “Si vemos
tres de esas aves en venta, significa que aproximadamente otras 36 murieron en
el camino a la ciudad”.

En el Día Mundial de la Vida Silvestre recordemos que todas
las especies, incluso los microorganismos del suelo, tienen un papel
fundamental en la naturaleza, y que debemos cuidarlas por igual, concluyó
Hernán Vázquez.

El 20 de diciembre de 2013, la Asamblea General de la ONU,
en su 68 periodo de sesiones, decidió proclamar el 3 de marzo como Día Mundial
de la Vida Silvestre, con el objetivo de crear conciencia acerca del valor de
la fauna y la flora que vive en esa condición.

La fecha marca el aniversario de la aprobación, en 1973, de
la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y
Flora Silvestres, que juega un papel destacado en la protección de especies
frente al comercio internacional.


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