Luis Ángel Bravo Contreras no podrá andar libre; este
viernes la juez de control, Mónica Segovia, determinó que el exfiscal debe
continuar en arraigo domiciliario por dos años, y estar incomunicado.
Ello, a pesar de un amparo que resolvió que la medida de
prisión domiciliaria era presuntamente violatoria de sus derechos humanos.
La misma juez determinó este jueves dejar en libertad para
el proceso a Gilberto Aguirre Garza, lo que no ocurrió con Luis Ángel Bravo
Contreras.
A su salida de la audiencia, que dio inicio a las 9 de la
mañana, el exfiscal evitó dar declaraciones a los medios de comunicación
apostados a las afueras del juzgado de Pacho Viejo.
«Ahí viene el abogado», señaló para subir de
manera inmediata al vehículo escoltado en el que viaja regularmente.
«El abogado les dice todo», acotó ante las cámaras
para luego hacer señas con los dedos y retirarse del sitio.
Este día, Bravo Contreras pretendía quedar en completa
libertad para seguir en esa condición el proceso que se le enderezó desde la Fiscalía
General del Estado (FGE) con Jorge Winckler Ortiz, sin embargo, sus
pretensiones no se concretaron.










