El Senado de la República recibió este martes una iniciativa
que pretende instaurar en la Constitución Política el derecho de cualquier
persona a contraer matrimonio, siendo mayor de 18 años y sin importar su
orientación sexual, identidad o expresión de género.
La iniciativa, presentada por la senadora Nestora Salgado
(Morena), pretende reformar los artículos primero y cuarto constitucionales,
para garantizar que «toda persona mayor de 18 años de edad tiene derecho a
contraer matrimonio y no podrá ser discriminada» para consumar ese
derecho.
De acuerdo con la propuesta de reforma al artículo primero
de la Carta Magna, se añade a la prohibición de discriminación la generada por
«orientación sexual, identidad o expresión de género», al estado
civil «o cualquier otra que atente contra la dignidad humana».
En el artículo cuarto se pretende añadir que para casarse
ninguna persona puede ser discriminada por esos motivos, ni por «su origen
étnico o nacional, su género, discapacidades, condición social, de salud, o
cualquier otra que atente al libre desarrollo de la personalidad».
La propuesta de Nestora Salgado promueve lo anterior
argumentando que diversas sentencias emitidas por la Suprema Corte de Justicia
de la Nación (SCJN) señalan que la Constitución no señala un tipo específico de
familia, «por lo que no puede afirmarse que ésta se constituye exclusivamente
por el matrimonio entre hombre y mujer».
Esta propuesta se suma a la que el ex presidente de la
Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo (Morena), presentó a finales de
octubre de 2018, donde también planteó reformar el artículo cuarto de la
Constitución para garantizar el derecho de toda persona a ejercer su sexualidad
libremente y con quién compartirla.
La iniciativa de Muñoz Ledo ha quedado pendiente desde
entonces, en comisiones, luego de que grupos que se dicen defensores de la
familia, acusaran que la propuesta busca «distorsionar la conformación de
una unión entre hombre y mujer como concepto de familia».
La propuesta de Muñoz Ledo también señala que toda persona
tendrá derecho «al libre desarrollo de la personalidad y a la autonomía
reproductiva, así como a decidir de manera libre, responsable, informada y
segura sobre tener hijos o no, con quién y el número e intervalo entre éstos,
así como a recibir servicios para acceder al más alto nivel de salud sexual y
reproductiva».










