A través de una columna publicada este domingo en diversos
medios de comunicación, el exgobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa,
acusó que Miguel Ángel Yunes Linares pactó con el entonces Secretario de
Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong para ganar la gubernatura del Estado de
Veracruz.
A continuación el texto íntegro:
«Ante la inminente derrota del grupo político de Miguel
Ángel Yunes el próximo domingo en las elecciones internas del Partido Acción
Nacional por la dirigencia estatal, existe la posibilidad dados sus
antecedentes y costumbres como chapulines, que ahora busquen apropiarse de un
PRI destruido, sin liderazgos, sin estructura, sin recursos y encabezado por un
trabajador del ayuntamiento que gobierna uno de sus hijos.
La estrategia comenzó hace mucho tiempo atrás, aquí la
verdadera historia:
Todo inicio en el 2012 cuando Yunes Linares y sus hijos
traicionaron al PAN y a su entonces candidata presidencial Josefina Vázquez
Mota, en aquel entonces yo personalmente lo puse en contacto con el candidato
del PRI a la Presidencia, Enrique Peña Nieto, con su Coordinador de campaña,
Luis Videgaray y con el Secretario de Organización del CEN del PRI, Miguel
Ángel Osorio Chong, este último muy amigo de él desde hace mucho (ambos
pertenecían al grupo de la maestra Elba Esther Gordillo y curiosamente ambos la
traicionaron), en ese momento acordamos que Osorio Chong se reuniría con él en
su casa del estero para coordinar el apoyo que recibiría el candidato priísta
por parte de su grupo político.
Cabe señalar que en aquel entonces Miguel Ángel Yunes
Márquez, el chiquiyunes, era el Coordinador estatal del programa social
“Oportunidades”, que era el brazo gubernamental electoral de Acción Nacional,
así los Yunes traicionaron a Felipe Calderón con su propio programa social.
A partir de ese momento Yunes Linares les compartía
información al cuarto de guerra de la campaña priísta en relación a las
estrategias que la campaña de Vázquez Mota determinaban hacer, lo que permitía
a los rojos anticiparse a los movimientos de la candidata del partido en el
gobierno.
En una de tantas reuniones que sostuvimos con Miguel Ángel
Yunes él mismo nos pidió que su hijo quedara como Senador de primera minoría,
nos dijo que su intención no era que ganara pero que tampoco fuera “avasallado”
(esas fueron sus palabras) ya que no quería que el entonces compañero de
fórmula de su hijo Fernando, Julen Rementeria, llegara a ser Senador ya que no
quería que les compitiera en la candidatura del 2016 a la gubernatura del
estado.
Una vez que Enrique Peña Nieto triunfó en las elecciones
presidenciales del 2012 y Miguel Ángel Osorio Chong fue designado Secretario de
Gobernación lo primero que pidió Yunes fue que siguiera contando con el apoyo
de 35 elementos de seguridad de la Policía Federal asignados para el cuidado de
él y de su familia lo cual fue inmediatamente aceptado por los nuevos
funcionarios federales.
Posteriormente en una reunión que sostuvo Yunes en las
oficinas particulares de Osorio Chong en la Avenida Reforma esquina Arquímedes
en la Ciudad de México acordaron una estrategia para que Yunes Linares pudiera
llegar a ser Gobernador del tercer estado con el mayor padrón electoral del
país en el 2016 y este a cambio se comprometía en apoyar a Miguel Ángel Osorio
en sus aspiraciones presidenciales en el 2018.
La estrategia consistía en desequilibrar a la administración
estatal que en aquel entonces yo encabezaba para posicionar al yunismo como el
único grupo opositor al régimen local sin tocar nunca al gobierno federal, y
así fue como poco a poco después de la derrota electoral sufrida en el 2010
Yunes Linares se fue fortaleciendo gracias a los apoyos financieros y
mediáticos que desde la Secretaría de Gobernación del gobierno federal priísta
con el que había pactado le brindaban.
Todo iba sobre ruedas, el desgaste de la administración local
era enorme a pesar de los grandes esfuerzos que se hicieron por mantener la
gobernabilidad, la estabilidad social, las inversiones y por ende el empleo, y
de manera muy especial el combate a la inseguridad, principalmente a los grupos
de la delincuencia organizada.
Muy a pesar de los lamentables episodios que en materia de
seguridad ocurrieron en el estado durante mi mandato, Veracruz brilló como
nunca antes en el plano mundial, fuimos sede de los eventos internacionales más
importantes de nuestra historia moderna, Los Juegos Centroamericanos y del
Caribe Veracruz 2014 y la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de
Gobierno, al tiempo que las inversiones privadas llegaban como nunca antes en
todo el territorio veracruzano.
Pero eso quedó en el pasado, no importaba, lo destacable era
golpear al Gobernador y a su Gobierno a través de una campaña mediática
implacable y perfectamente diseñada a través de los medios nacionales que
permeara a los medios locales, y así aconteció.
No obstante a esa hondonada de golpes, de rumores, chismes,
grillas y ataques mediáticos, el “durartismo” logró en el ámbito político
derrotar a las fuerzas opositoras, arrasando electoralmente en la elección
intermedia local del 2013 y en la federal del 2015.
El que escribe esta columna se ganó inmerecidamente la fama
de ser un excelente “operador político” lo cual es totalmente una falacia ya
que los triunfos electorales del PRI durante el tiempo que fui Gobernador del
Estado no fueron gracias a mí, fueron producto del trabajo físico y político
arduo de todo un equipo conformado por miles de mujeres y de hombres
comprometidos con una sola causa: la victoria democrática que permitiera el
desarrollo y el bienestar de los veracruzanos, esa era nuestra bandera e
ideología política y estábamos absolutamente convencidos de ello.
Para ese entonces logramos atraer a personajes de todas las
corrientes políticas y partidistas en el estado, llegando inclusive a llegar a
tener un partido de izquierda en el
estado el mote de PRD Rojo (curiosamente dirigido en aquel
entonces por el que fuera Secretario de Gobierno de Yunes, Rogelio Franco), no
existía en el estado ninguna oposición que nos pudiera hacer daño, ya que
incluimos en el proyecto político a todas las corrientes ideológicas.
No obstante lo anterior, yo percibía que la popularidad
tanto del Presidente Peña, como la mía iba en decadencia, por un lado los
ataques que Enrique Peña Nieto recibía por su empeño en sacar adelante sus
reformas estructurales sin importar nada más, le costaron muchas concesiones a
la oposición y un detrimento en la imagen suya y de su gobierno; y por otro la
campaña de ataques diseñada por Osorio y Yunes en mi contra me generó un
desgaste mayúsculo, por lo que en noviembre de 2014 hice el movimiento
estratégico más importante durante mi administración.
Al percibir el ambiente adverso que se veía venir aproveche
un momento de euforia del Presidente Peña Nieto, veníamos de concluir con éxito
la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, -sin un solo
incidente y en medio de la mayor crisis del anterior gobierno federal, la
matanza en Iguala, Guerrero de los 42 estudiantes de la Escuela Normal de
Ayotzinapa-, ahí fue donde al pie de la escalera del avión presidencial efectúe
mi movimiento en el tablero de ajedrez, le propuse al Presidente reformar la
Constitución local para homologar el calendario local con el federal, lo que
significaba que la próxima administración estatal sería de 2 años.
¿Porqué lo hice? Primero, porque uno de los temas con los
que más batallé durante mi gobierno es que los intereses federales eran
distintos a los intereses locales dado que cuando un gobierno iba iniciando el
otro iba prácticamente a la mitad ya y eso iba en detrimento de la sociedad
veracruzana al no contar con los apoyos ni los recursos públicos necesarios que
Veracruz requiere; y Segundo, porque advertía una posibilidad muy factible de
derrota electoral por las razones anteriormente ya descritas (lo cual sucedió).
El Presidente Peña no pudo decirme que no ya que en ese
momento estaba muy agradecido y comprometido conmigo por el espaldarazo que le
acababa de dar con este evento, fue una bocanada de oxígeno puro para él la
Cumbre, y me dijo que era mi responsabilidad Veracruz y que si yo así lo
consideraba él no iba ser un obstáculo, aparte de que estaba en mis facultades
constitucionales poderlo hacer. Por lo que esa misma noche convoque en Casa
Veracruz en Xalapa a mi Secretario de Gobierno, Erick Lagos, a mi Coordinador
de Comunicación Social, Alberto Silva, y un gran amigo a quien quise mucho,
líder y maestro, mi Coordinador, el Presidente de la Junta de Coordinación
Política del Congreso Estatal, Juan Nicolás Callejas Arroyo, que en paz
descanse, ahí diseñamos la estrategia que implementaríamos a primera hora de la
mañana del día siguiente, para evitar cualquier contra orden.
Muy temprano mi Secretario Particular, José Ramón Cárdeno
Shaadi, entregó al Congreso del Estado la iniciativa de reforma a la
Constitución Política del Estado que ya tenía lista y que iba en absoluta
armonía con la reforma constitucional federal en la materia, el Maestro Juan
Nicolás Callejas estaba ya esperándolo en su oficina y al mismo tiempo Alberto
Silva convocó a una conferencia de prensa en donde Erick Lagos dió cuenta a la
opinión pública de los alcances de esta iniciativa a través de un documento que
redactamos cuidadosamente esa misma noche, y exactamente así sucedió.
Cómo era de esperarse fue una bomba, y más tardó Erick Lagos
en terminar de dar su mensaje que los Yunes en volverse locos, los dos Yunes
“priístas” se rasgaron las vestiduras porque evidentemente ambos querían ser mi
sucesor y no de dos años, ellos querían ser Gobernador de seis años, su miopía
política no les permitía ver en ese momento que el PRI iba en caída libre y que
una alianza opositora fraguada desde el altiplano era prácticamente imposible
de derrotar, pero el Yunes perverso, el “panista”, de inmediato se puso en
contacto con el Secretario de Gobernación para acusarme por esta acción legal
que estaba haciendo con la finalidad de que Osorio me obligara a retractarme.
Y así fue, ese mismo día fui citado en las oficinas
particulares del Secretario de Gobernación, ahí cómo si fuera un niño de
primaria a quien su maestro le llamara la atención fui reprendido por Osorio
Chong, se dolía que lo había brincado y que todo lo que tuviera que ver con las
entidades federativas tenía que pasar por él, a lo que yo le respondí que mi
jefe político era el Presidente Peña, que yo era Gobernador y que entendía de
formas, que no actúe sin pedir autorización del jefe de las instituciones y que
si el Presidente no le había dicho a él no era un tema mío, y que lo hecho,
hecho estaba y que no me iba a echar para atrás, fue una reunión muy ríspida,
recuerdo que me acompaño el ex Gobernador José Murat, yo en mi interior sabía
que si mi relación con Osorio estaba rota por Yunes a partir de ese momento ya
iba a pasar a ser en abierto un enemigo de él.
Los Yunes patalearon (los tres), hicieron conferencias de
prensa, intentaron persuadir a los diputados locales a votar en contra, -dato
curioso al que me costó más trabajo convencer de esta iniciativa de reforma fue
al entonces diputado priísta Ricardo Ahued, hoy destacado morenista, siendo su
actual partido el más beneficiado con esta acción legislativa-, inclusive
presentaron una controversia constitucional ante la Suprema Corte de Justicia
de la Nación la cual evidentemente no prosperó, sin embargo este fue el punto
de quiebre de mi situación personal política.
A partir de este momento la estrategia Osorio-Yunes cambió,
se dieron cuenta que desde afuera iba a ser muy difícil derrotarme dado el
control político que tenía en el estado, si Miguel Ángel Yunes iba a ser
Gobernador y el principal operador de Osorio Chong a la Presidencia de la
República, tenían que golpearme desde adentro y esta reforma era la oportunidad
idónea.
Osorio Chong tripuló a Héctor Yunes convenciéndolo en que
tuviera un discurso crítico y agresivo contra mí, su argumento era que la única
posibilidad de ganar iba a ser si se deslindaba de mí (lo cual era una sandez
inmensa ya que mi gobierno y yo representábamos al priísmo) al tiempo que le
dijo que era su candidato a la gubernatura de Veracruz, lo cual era
evidentemente una trampa en la cual ingenuamente Héctor cayó no obstante que yo
se lo advertí en repetidas ocasiones.
A Pepe lo disciplinaron desde el centro, su amigo Luis
Videgaray habló con él y con eso tuvo para no insistir más en su aspiración
gubernamental en el 2016, le vendieron el 2018, lo que no sabía es que Osorio y
Yunes Linares tenían otros planes para esa elección (el chiquiyunes).
La designación de Héctor a la candidatura fue verdaderamente
un chiste, no obstante todos los triunfos electorales que durante mi
administración el PRI había logrado, no me tomaron en cuenta y yo por
disciplina partidista acepte sin chistar la decisión que había sido tomada por
el Presidente, evidentemente influenciado por su Secretario de Gobernación.
A partir de ese momento mi prioridad era mi supervivencia,
sabía que tenía frente a mí a dos enemigos mortales y no tenía a ningún aliado
que pudiera hacerles contrapeso, creo que yo estaba más interesado en que
Héctor ganara la gubernatura que él mismo a pesar de su discurso contra mi
administración y contra mí.
Me reuní con todo mi equipo y les pedí en reiteradas ocasiones
en que cerraran filas con Héctor que nuestro futuro personal y el de nuestras
familias dependían de su triunfo, sin embargo muchos no lo entendieron y se
dejaron llevar por el discurso hiriente y golpeador que Héctor tenía contra
nosotros y algunos en el mejor de los casos no hicieron nada por ayudar al
candidato priísta.
Aparte de que todo mi equipo y la estructura que había
venido ganando las elecciones, prácticamente en la última década, fue excluida
por el propio equipo de Héctor, y al sentirse relegados no hicieron nada por
ayudar a la victoria.
Adicionalmente yo personalmente me reuní con cada líder de
las tribus del PRD negociando con ellos posiciones políticas con la finalidad
de que no se hiciera la alianza con el PAN en Veracruz y si en Puebla, el
argumento era muy sencillo para convencerlos: si hacían la alianza el PRD iba a
desaparecer en Veracruz, lo que al final de cuentas sucedió, y por ello
accedieron al acuerdo de la no alianza en Veracruz. Sabía que si la alianza se
concretaba Héctor no tenía posibilidades de ganar la elección.
El día de la votación para las alianzas se mantuvieron
firmes con su compromiso conmigo, inclusive ocasionando que el propio
Presidente del PRD Agustín Basave renunciara a ese partido por no aprobar la
alianza con el PAN en Veracruz, ocasionando una crisis interna terrible lo que
propició que se determinara un receso, ahí fue cuando cada uno de ellos me
llamó y me dijo que no entendían que estaba pasando, que porqué le querían
entregar Veracruz al PAN, que el Secretario de Gobernación les estaba llamando personalmente
uno a uno para que votaran a favor de la alianza con Acción Nacional en mi
estado y que por ello no podían mantener su compromiso conmigo que era
demasiada la presión, y me comentaron que de adentro del gobierno federal me
habían traicionado y entregado.
Así fue como inicio una campaña sin pies ni cabeza,
desangelada, sin emoción, en Veracruz en el 2016, siendo la única estrategia
del candidato priísta golpear al gobierno priísta en el poder, sin dejarme
opinar, recuerdo un episodio cuando me pidieron que no asistiera a la toma de
protesta del candidato en el WTC en Boca del Río, y mis colaboradores y mi
propia gente al enterrarse que no iba a asistir determinaron tampoco ir, y ya
fue cuando vieron que nadie representativo iba a estar en el evento que me
pidieron que por favor asistiera.
Durante toda la campaña fuimos excluidos de las reuniones de
estrategia, vaya no existíamos para ellos.
No obstante lo anterior mi interés era que Héctor ganara y
no por él por ¡mi!, sin embargo sabía que era imposible la victoria, era el PRI
contra el mismo PRI, y el resultado fue inevitable.
Lo demás ya es historia, vino la persecución, el
linchamiento y la carnicería. (Materia de otro relato)
Para finalizar esta primer entrega quiero compartir una
reflexión que me parece de la mayor importancia, el actual Presidente del PRI
en el estado trabaja como ya lo mencioné en el Ayuntamiento de Veracruz donde
el hijo de Yunes Linares es el titular y el grupo político que lo impulsó
estuvo encabezado por la Diputada Federal Anilú Ingram, ex Delegada de SEDESOL
en el estado quien es de todos sabido que es gente cercanísima a Osorio Chong
quien públicamente ha dicho que él está a favor de la alianza del PRI con el
PAN y es el más cercano amigo de Yunes Linares, no se necesita ser muy
brillante para sumar uno más uno.
Y si a esto le sumamos además que en el PAN estatal la
militancia ya se le reveló a los Yunes y que es altamente probable que pierdan
el control de ese partido, todo parece indicar que atrás quedó el rojo victorioso
del priísmo veracruzano y el futuro de ese partido es ser un PRI azul.
*Ex Gobernador de Veracruz».
La columna fue compartida en la cuenta de Twitter del
exgobernador de Veracruz Javier Duarte de Ochoa.










