Adolescentes mexicanos, en riesgo de depresión por factores sociales

Ago 15, 2019 | Internacional

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En México, uno de cada cuatro adolescentes está en riesgo de
padecer depresión o ya pasó por algún trastorno psicológico, debido factores
sociales como desempleo o pobreza, vinculados con condiciones biológicas,
señaló la especialista Silvia Morales Chainé.

La coordinadora de los Centros de Formación y Servicios
Psicológicos de la Facultad de Psicología de la UNAM advirtió que este
padecimiento se presentará con mayor frecuencia entre los jóvenes en el futuro
próximo, además del uso de sustancias psicoactivas y pensamientos e intentos
suicidas.

La investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de
México (UNAM) expuso que la morbilidad de la depresión podría deberse a que
este sector de la población tiene distintas condiciones o riesgos vinculados al
estado de ánimo, emociones y alteraciones en la vida cotidiana.

Detalló que una de cada cinco personas tarda entre cuatro y
20 años en tomar una terapia para atender algún padecimiento mental, lo que ha
llevado a los expertos a ahondar en las causas y factores relacionados con la
depresión, que ocupa el primer lugar entre los trastornos incapacitantes en
población adolescente a nivel mundial.

Morales Chainé explicó mediante un comunicado que los
síntomas que caracterizan a la depresión varían en severidad (leve-grave) y
duración (meses-años), causan sufrimiento en los jóvenes y alteran su desempeño
en distintos ámbitos, incluso puede llevar a pensamientos y/o intentos
suicidas.

Además, abundó, han sido identificados factores asociados y
la mayoría son psicosociales, como desempleo, pobreza y eventos estresantes,
aunado a que se vincula a condiciones biológicas (genético y ambiental) y
grupos sociales.

La especialista refirió que en niños y adolescentes se
observan problemas de actitud, enojo y ansiedad como indicadores de depresión,
lo que no significa que sean perezosos, sino que requieren atención profesional
para recuperarse.

Asimismo, los pensamientos sobre la falta de valor pueden
mejorar con apoyo farmacológico y social, pues no se trata de un problema de
actitud, más bien de un trastorno que requiere ayuda profesional, agregó.


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