ONU: Hay que cambiar la dieta para detener el cambio climático

Ago 8, 2019 | Internacional

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La meta del Acuerdo de París de mantener el calentamiento
global muy por debajo de 2 grados no podrá lograrse sin cambios en el uso
global del suelo, que llevan aparejados nuevos hábitos en el consumo de
alimentos, se advirtió hoy en un informe de la ONU, que será la base para
futuras negociaciones sobre cambio climático.

En el documento, aprobado tras cinco días de reuniones de
científicos en la 50 sesión del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre
Cambio Climático (IPCC, dependiente de Naciones Unidas), se destaca que “una
mejor gestión del suelo puede contribuir a frenar el cambio climático, aunque
no es la única solución”.

El informe, segundo de los tres encargados al IPCC tras la
firma del Acuerdo de París de 2016 para facilitar su cumplimiento, es clave
para futuras negociaciones entre Estados firmantes e influirá en las que se
produzcan durante la cumbre climática anual que se celebrará en diciembre en
Santiago de Chile.

El amplio análisis contiene recomendaciones para que los
gobiernos dicten políticas con el fin de cambiar el uso forestal y agrícola del
suelo para así contribuir a la lucha contra el cambio climático, teniendo en
cuenta que, entre otras cosas, los bosques absorben cerca de un tercio de las
emisiones de dióxido de carbono (CO2).

En este sentido, en el documento se recomienda la puesta en
marcha de “políticas que reduzcan el despilfarro de comida e influyan en la
elección de determinadas opciones alimentarias”, en alusión a dietas menos
carnívoras y que reduzcan la población obesa o con sobrepeso, próxima a los dos
mil millones de personas.

De acuerdo con el informe, se derrocha entre un 25 y un 30
por cien de la comida que se produce en el planeta, por lo que combatir este
problema puede rebajar las presiones por reducir bosques y aumentar el suelo
agrícola, contribuyendo así a una reducción de las emisiones de CO2 (principal
gas causante del efecto invernadero).

También se propone retomar prácticas agrícolas, ganaderas y
silvícolas de las poblaciones indígenas tradicionales, ya que según el
documento “su experiencia puede contribuir a los desafíos que presentan el
cambio climático, la seguridad alimentaria, la conservación de la biodiversidad
y el combate de la desertización”.

En el informe se fija, por primera vez, la relación directa
entre el cambio climático y la degradación del suelo global (zonas más áridas,
pérdida de biodiversidad, desertización) y se advierte de un aumento de las
sequías en regiones como el Mediterráneo o África del Sur debido al
calentamiento global.

En otras zonas, como los bosques boreales, los efectos del
cambio climático podrían incluir mayor riesgo de incendios forestales o de las
plagas, según el texto del IPCC.


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