El gerente de seguridad de una institución bancaria, Ulises Canseco
Alemán, explicó que se trata de los llamados «talladores» o
«limpiadores» que incluso provienen de otros países.
«Mediante engaños les dicen a los usuarios que su
tarjeta está sucia, que tienen que limpiar el chip o la banda magnética» y
se las quitan para poder cometer el ilícito.
De forma hábil toman la tarjeta de las manos del
propietario, simulan que la están limpiando cuando realmente están cambiando el
plástico.
En ese momento introducen otra tarjeta al cajero automático,
le piden al cliente que teclee el NIP que se copian de manera discreta, pera
después retirarse con los datos y hacer inmediatamente retiros o transacciones.
La víctima se queda confundida y en lo que pide apoyo a los
directivos de las instituciones financieras, los delincuentes ya han realizado
operaciones con la tarjeta, dependiendo los saldos.
Veracruz, Boca del Río, Coatzacoalcos, Córdoba y Orizaba,
son las ciudades con mayores registros. Los adultos mayores, pensionados,
jubilados y las mujeres, son los sectores de la población más vulnerables.










