
Emotiva resultó la ceremonia de ayer con el vertimiento de casco del buque destructor “Comodoro Manuel Azueta”, mismo que después del mediodía con presencia del Presidente Enrique Peña Nieto como testigo de calidad quedó depositado en el fondo del lecho marino, a profundidad de 27 metros, frente a la Punta de Antón Lizardo. Maniobras cubiertas por personas expertas de la Primera Región Naval, con lo cual garantizaron un proceso de precisión, controlado. La unidad de superficie reconocida como un ícono de la Armada de México tomó posición con la proa orientada hacia el norte, en condiciones ideales para desarrollar arrecife artificial, la regeneración del ecosistema submarino, prácticas de buceo de cadetes de la HENM, buzos profesionales e investigación científica.
Posicionados en la cubierta del buque insignia “Libertador”, desde el cual presenció el proceso de vertimiento, iniciado a las a las 14.01 y 19 minutos después la nave que permaneciera 42 años al servicio de la Armada de México desapareció de la superficie para quedar depositado en arena e iniciar otra función de arrecife artificial para preservar el ecosistema marino y abrir mayores oportunidades de prácticas deportivas comprendidas en el Parque Nacional del Sistema Arrecifal Veracruzano.

Valió la pena la asoleada, larga espera, a cambio de participar en el entorno único, el de mayor significación de los once hundimientos sumados con el de ayer en el Golfo de México, Océano Pacífico y Mar Caribe. Impresionante escenario formado con más de medio centenar de yates y lanchas de veracruzanos, remolcadores, unidades de superficie de la Armada entre éstas la patrulla oceánica “California” donde viajaron jefes navales e invitados especiales. La calidad de los trabajos en manejo de cargas explosivas efectivas en cortes lineales garantizaron el descenso del buque Manuel Azueta al punto preestablecido, sin provocar el menor detalle de contaminación, cálculo exacto, resultado de excelencia.
Enseguida equipo de buzos de Marina verificaron el cumplimiento de detalle por detalle de la operación, fijaron las cuatro anclas, ventaja de firmeza del casco, el cual por cierto aparece acompañado de los cuatro motores de fabricación francesa. El resto de la infraestructura fue retirada, limpieza escrupulosa, cuya certificación estuvo a cargo de la Procuraduría Federal de Protección del Medio Ambiente. Cabe señalar realizaron cortes en mamparas para dejar espacio suficiente de paso en el tránsito de buzos; pero además colocaron cables de acero, señalamiento del circuito y así evitar se pierdan quienes realicen visitas de buceo.
Destacó la participación del vicealmirante C.G.DEM José Panteleón Demuner Flores, jefe del Estado Mayor de la Primera Región Naval en la coordinación previa y durante el desarrollo del vertimiento de la nave; además del capitán de navío C.G. DEM Angel Adolfo Mora Sanchez, director del Instituto Oceanográfico del Golfo y Mar Caribe y, por supuesto el resto del personal de la patrulla oceánica California y cuerpo de helicopteristas, operadores de equipo recién adquirido de Francia.










