
La Cuenta Pública 2016 indica que el gobierno de Javier Duarte de Ochoa, en su último año, le pagó 55 millones de pesos a la filial de Televisa en Puebla, recursos que presuntamente fueron empleados para el promocionar acciones de gobierno.
El documento indica que durante el periodo de Alberto Silva Ramos en la Coordinación de Comunicación Social, se cometió un presunto desfalco superior a los 2 mil millones de pesos dectectado por el Orfis.
El recurso se destinó a empresas fantasmas y a empresas médiaticas que no expidieron facturas ni establecieron contratos, con lo que además de violar la normatividad, no hubo el correspondiente pago de impuestos al fisco.
Esto pasó entre enero y octubre del 2016, en plena crisis por la falta de pago a proveedores, despidos y recesión económica, cuando el gobierno de Veracruz, por medio Alberto Silva, actual diputado federal, gastaron más de 2 mil millones de pesos en promocionar la obra de gobierno de Duarte.
Además, de ese recurso, 1, 407 millones 172 mil 121 pesos con 17 centavos se quedaron en 24 empresas, la mayoría foráneas y con sospecha de ser fantasmas.
Esas firmas consiguieron contratos millonarios, mientras los medios oficialistas, los que más defendieron a Duarte, tocaron contratos pequeños.
Las más beneficiadas son Comercializadora AD Puebla, con 161,014,579.10; Negocios y Comercio de Puebla EMC, con 103,195,487.00; Comercializadora SM, con 84,119,578.60; Construcciones Cehya, con 71,957,341.00 y Constructora Haguen, con 69,852,118.00, entre otras.
El diputado federal Alberto Silva acaba de librar el juicio de desafuero en el Congreso federal, apoyado por la bancada del PRI, que evitó que fuera llevado al banquillo de acusados junto a su paisano Tarek Abdalá, ex tesorero de Javier Duarte de Ochoa.
Silva Ramos está denunciado por el uso de empresas fantasmas y otros esquemas que empleó para saquear el erario en el último año de administración.










