El ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa,
aseguró ser un “chivo expiatorio” y apuntó que por las acusaciones que
enfrenta, jamás actuó escondido, porque incluso, autoridades federales sabían
lo que hacían en el gobierno de Veracruz.
En una entrevista concedida a Proceso, Duarte de Ochoa
asegura que el aparato de gobierno se le fue encima, y señaló que el ex
presidente Enrique Peña Nieto; Miguel Ángel Osorio Chong, ex secretario de
Gobernación y actual senador; así como el ex titular de la PGR, Alberto Elías
Beltrán y el subprocurador, Felipe Muñoz, lo utilizaron de “chivo expiatorio”.
A los mencionados al final los señala como “extorsionadores
profesionales” del calibre de un capo de un grupo delictivo en México.
En este sentido, el ex mandatario dijo: O pagaba o iban
contra mi familia. El dinero para pagar la ‘extorsión’ me la dio el presidente
Peña Nieto, me lo mandó con un amigo que tenemos en común… hay un cargo de
conciencia del presidente por lo que yo estoy pasando”.
Cuestionado sobre si mete en todo esto al ex gobernador
Miguel Ángel Yunes, Duarte de Ochoa expresa:
“No, él es un pobre diablo, un loco esquizofrénico que se
llenó la boca dos años diciendo que me metió a la cárcel, pero él no fue”.
Sostuvo que luego de “pagar la extorsión, que no soborno” al
directivo de la PGR, la dependencia reculó en detener a su esposa, Karime
Macías, en Inglaterra y de matizarle los delitos de “delincuencia organizada” a
“asociación delictuosa”.
Desde el Reclusorio Varonil Oriente, donde cumple una
condena de nueve años por el delito de asociación delictuosa en detrimento del
erario veracruzano, el ex Jefe del Ejecutivo estatal respondió a la pregunta
sobre quién se robó el dinero.
“Te lo explico con palitos y bolitas, saqué dinero de una
bolsa para meterlo en otra. En Veracruz
siempre existió un déficit anual de 13 mil millones de pesos irreductibles… y
en los fondos revolventes, fondos federales y locales, se utilizó la llamada
‘licuadora’, pero ese dinero se invirtió en Veracruz”, dijo a Proceso.
Sobre el hecho de que sus ex funcionarios acabaron siendo
millonarios, y en cuanto a los hoteles de Arturo Bermudez, el avión de Edgar
Spinoso y Gabriel Deantes, así como los hoteles y terrenos de Vicente Benitez
en Costa Rica, Javier Duarte dijo:
“No me consta eso que dices… yo no te puedo afirmar lo que
no me consta. Todo se ha dicho de manera estridente, a ciencia cierta no lo
sé”.
Añadió que “al final del día, Vicente Benitez me traicionó
políticamente por irse a lamerle las botas a Miguel Ángel Yunes. De él te puedo
decir que Miguel no lo tocó… ¿eso qué quiere decir?, que hubo una política
criminal selectiva… me gustaría que alguien investigara eso”.
Ante la pregunta, “¿hay funcionarios que tendrían que estar
acompañándolo en prisión”, Duarte dijo que no sabía, “lo único que sé es que yo
no tendría que estar aquí”, apuntó.
Dijo que “el Auditor Superior de la Federación, el
Secretario de Hacienda y Crédito lo sabían, en la Federación lo sabían, que
teníamos que revolver el recurso, para gobernar Veracruz, de algún lugar tenían
que salir los recursos… no había magia… yo no tenía una máquina de hacer
dinero”.
Javier Duarte apuntó que “jamás actúe escondido, en Hacienda
lo sabían, mis secretarios de Finanzas lo sabían, a mí no me flaquearon las
piernas”.
Reveló que el Fiscal General de la República, Alejandro
Gertz Manero, ya fue a visitarlo en el Reclusorio Varonil Oriente para saber
con qué información cuenta de la extinta PGR en la que implica a varios ex
colaboradores del gobierno que encabezó Enrique Peña Nieto.
Al ex gobernador le hicieron hincapié en que sus créditos
morales, éticos y de credibilidad han mermado, además de su nula personalidad
jurídica para operar privado de su libertad, por lo que apuntó: “Muy pronto se
van a llevar una sorpresita. No hablo por hablar, lo tengo con documentos,
audios y datos de prueba… pero espérate tantito”.
Reiteró haber sido una víctima sin precedentes de una
persecución inédita: “Serví de distracción de los señalamientos de que era
objeto el gobierno federal”, puntualizó.
En cuanto al partido por el que llegó al gobierno de
Veracruz, el PRI, Duarte afirmó que el tricolor ya no existe y que “es un
partido político casi extinto”.
Aseguró que hay leyendas urbanas que no van con la realidad,
como el tema de los niños con cáncer, “que les inyectábamos agua destilada”,
además de “lo de mi esposa Karime. No hay un solo dato de prueba o dime uno…
haz investigado, no lo has hecho wey, ponte a investigar qué datos tienen en
contra de mi esposa, ella, su único pecado es ser mi esposa”.
Dijo estar molesto porque se metieron con su familia.
Sobre sus funcionarios, quienes declararon en su contra,
dijo: “Con ellos mi solidaridad. Muchos declararon en contra mía, bajo
coacción, bajo tortura, sigo en contacto con ellos, Arturo sigue siendo mi
amigo… uno de mis mejores amigos. En su momento todo saldrá a la luz”.
En cuanto a Xóchitl Tress, dijo que es una “extraordinaria
mujer”, la cual dijo, fue “víctima” de una infamia planeada por un
“chaparrito-oaxaqueño”, aludiendo al Fiscal Jorge Winckler.
“La detuvieron con su hijo, le pidieron declarar en mi
contra”, añadió.
Por otra parte, Javier Duarte dijo entretenerse ahora en la
cárcel dando “Taller de Lectura” a 60 “compañeritos” y presumió que es una de
las clases más concurridas en el Reclusorio Varonil Oriente.
Señaló que aborda lecturas sobre historia, libros de
derecho, literatura clásica y analizan alguna película.
Javier Duarte, con 46 años de edad, rechaza que haya pactado
con Morena para ayudarlos a ganar en 2016 y 2018.
“No les di un peso, pero lo que es cierto, es que no operé
nada para detenerlos. Yo sé de campañas políticas, en una elección parejera
Héctor (Yunes) no tenía posibilidad de ganar, había más posibilidad en un
escenario de tercios, por eso dejé crecer a Morena en Veracruz”.
Insistió que es “es falso que yo apoyé a Morena, no conozco
a Cuitláhuac, nunca he hablado con él”.










