El narcotraficante mexicano, Joaquín Guzmán Loera, mejor
conocido como El Chapo Guzmán, fue condenado a cadena perpetua este miércoles
por el tribunal de Nueva York.
En la audiencia de la sentencia estuvo presente
la esposa del narcotraficante, Emma Coronel Aispuro, quien asistió a las
sesiones del juicio incluso cuando las declaraciones de testigos se referían a
ella.
Antes de escuchar la sentencia,
Guzmán se quejó de las condiciones de su encarcelamiento y dijo al juez que se
le negó un juicio justo. Dijo que el juez federal Brian Cogan no investigó
exhaustivamente las denuncias de faltas de conducta de los jurados. Guzmán dijo
a través de un intérprete que el caso estaba contaminado, se le negó un juicio
justo a los ojos del mundo entero. Añadió que cuando lo extraditaron a Estados
Unidos, esperaba tener un juicio justo, pero sucedió exactamente lo contrario.
El gobierno lo acusa de traficar o intentar traficar mil 213 toneladas de
drogas a Estados Unidos a lo largo de un cuarto de siglo, así como mil 44
toneladas de base de cocaína, 222 kg de heroína, casi 50 toneladas de marihuana
y «cantidades» de metanfetaminas. Durante el juicio, la acusación
presentó pruebas de que ordenó la muerte o torturó y mató él mismo a por lo
menos 26 personas o grupos de personas, incluidos supuestos informantes, narcos
rivales, policías, socios y hasta familiares.
El Chapo, de 62 años y exjefe del
cartel de Sinaloa, llegó a ser el hombre más buscado en Estados Unidos tras la
muerte de Osama Bin Laden y es el mayor capo del narcotráfico extraditado y
enjuiciado por el país norteamericano. Está previsto que Joaquín Guzmán Loera
cumpla su condena en una prisión de máxima seguridad en Florence, Colorado,
la»Supermax», conocida como la «Alcatraz de las
Rocallosas».
A la mayoría de los reclusos de Supermax se les da un
televisor, pero su única vista real del mundo exterior es una ventana de 10
centímetros. Tienen una interacción mínima con otras personas y tienen todos
sus alimentos en sus celdas.










