Unas 20 ballenas murieron y otras 30 fueron rescatadas, tras
quedar varadas en el suroeste de Islandia el pasado fin de semana, luego de que
hace unas dos semanas otros 50 cetáceos fallecieron de forma similar.
Voluntarios de una brigada local de búsqueda y rescate
trabajaron desde el pasado viernes, cuando se descubrió a los mamíferos, para
tratar de mantenerlos en condiciones de humedad, esperando que la marea alta
volviera.
«Estaban por todas partes (…) pero se les oía
respirar y se veían sus movimientos. Así que trajimos mantas y toallas;
teníamos bombas de agua», para tratar de mantenerlas con vida, afirmó Elva
Tryggvadóttir, directora de operaciones de rescate.
«Tuvimos que aprender a comportarnos con las ballenas;
y no es algo que los miembros del escuadrón de rescate hagan normalmente, así
que fue una experiencia nueva para todos», refirió de acuerdo con
euronews.
Edda Magnusdottir, bióloga marina, dijo que las ballenas
probablemente estaban persiguiendo un banco de caballas cerca de la costa cuando
quedaron varadas, pero que su peso, de unos mil kilogramos, las hacía difíciles
de rescatar.
El mes pasado en la costa oeste de Islandia otros 50
cetáceos murieron, al parecer por que estaban desorientadas.
Magnusdottir, señaló en ese entonces, que se debe considerar
que son ballenas de aguas profundas, utilizan la ecolocalización para
orientarse, encontrarse y estimar la profundidad; y un fondo arenoso en
pendiente parece aumentar su desorientación.
Consideró que otros factores como la fuerte marea,
corrientes y vientos que pueden causar problemas a las ballenas una vez que
están en una zona peligrosa. “Las ballenas piloto nadan en grupos, por lo que
puede haber muchas de ellas varadas a la vez, en lugar de un solo animal”.
Las ballenas, en su mayoría de color negro, no son tan
vistas como otras especies debido a que permanecen más en aguas profundas,
tienen un altísimo nivel de inteligencia y generalmente forman grupos de más de
100 ejemplares debido a que son mamíferos acuáticos sociales.
Las razones detrás de estos encallamientos masivos siguen
siendo desconocidas. «Realmente no sabemos si se ha vuelto más común aquí
porque hay algún problema, o porque hay más calderones alrededor», dijo
Róbert Arnar Stefánsson, director del Centro de Investigación de la Naturaleza
de Islandia.










