Hace 10 años, la enfermedad de uno de sus hijos inspiró a la
ingeniera bioquímica, Gabriela León y a su hermano, Sergio, a buscar una
solución que lograra matar a los virus. El día de hoy esa tecnología,
desarrollada en México, podría detener la propagación del coronavirus y evitar
una pandemia.
En el 2016, recibieron la patente de Nbelyax, que hoy está
en 60 países y 40 más en proceso, que había solicitado desde el 2013, una
biomolécula de apenas dos nanómetros que es capaz de aniquilar todo tipo de
virus, bacterias, hongos, gérmenes, esporas, micobacterias y tripanosomas.
Gabriela ha implementado esta tecnología en una línea de antisépticos,
desinfectantes y esterilizantes que logran evitar, de manera efectiva, la
propagación, no solamente del virus Covid-19, también el de la influenza e
incluso el ébola.
Ante las noticias del coronavirus y su llegada a México,
circularon en redes sociales varios videos en donde se ve a la gente agotar
distintos productos antibacteriales y desinfectantes en los supermercados, sin
embargo, estos no ofrecen una solución real al problema e incluso, podrían
agravarlo:
“El virus necesita replicarse en los seres vivos, mientras
que las bacterias, hongos y micobacterias, tienen la capacidad de reproducirse
por ellos mismos, pueden estar en una superficie durante años y no necesitan
infectar a nadie porque tienen la capacidad de reproducirse solas. La gran
diferencia de nuestra tecnología es que es tan pequeña que puede entrar al
organismo (que tiene el virus) y destruir el material genético».
«Por ejemplo, con los desinfectantes o antibacteriales,
llega una molécula como la del cloro, que es una tecnología de hace ya varios
años, pero llega el cloro y le rompe la membrana celular y de que se rompe, a
que se muere la célula, pueden pasar varios segundos y eso es suficiente para
que a la larga, se pueda crear la famosa resistencia microbiana, porque no
destruyen el material genético», además, Nbelyax es biodegradable, inocuo,
no es corrosivo, no causa ningún daño secundario y aún más importante, no crea
resistencia.
Al utilizar alguno de los productos que contienen esta
patente, la superficie en la que se aplique no únicamente se destruye el virus,
además, puede quedar protegida desde 12 hasta 72 horas. Entre el portafolio que
han desarrollado se encuentran cremas, jabones antisépticos y desinfectantes.
Gabriela resalta, además, la importancia de la higiene y
cómo es que esto impacta en la propagación de cualquier enfermedad:
“No tenemos cultura de la higiene, cosas como lavarnos las
manos antes de comer, después de ir al baño. Lo que sucede es que tú estornudas
cuando estás enfermo, da igual si es influenza o coronavirus, entonces tú
estornudas y esas partículas de saliva llevan al virus y ese virus se puede
quedar de 15 a 28 días, dependiendo de las condiciones de temperatura, en esa
superficie. Ahí va a estar y cuando tú la toques y después te toques la cara,
te llevas eso contigo y es cuando inician los contagios”.
Tecnología de importación
Desde que inició la crisis del coronavirus, la tecnología
desarrollada por Gabriela y su hermano ha sido solicitada por otros países para
ayudar a contener la propagación del virus, particularmente en China en donde
están trabajando para pronto abrir un laboratorio.
Además, han tenido contacto con personas de Canadá, Italia,
Qatar, Emiratos Árabes Unidos y otros lugares del mundo a donde también han
enviado pedidos individuales.
El Gobierno Federal en México está al tanto de la existencia
de este producto, sin embargo, las solicitudes que han recibido han sido por
parte de algunos estados de la República.
Irónicamente, su producción ha tenido afectaciones debido a
la emergencia del coronavirus en China pues, parte de los envases que utilizan
provienen de ese país, sin embargo, asegura que tiene la capacidad de producir
entre 50 y 60 toneladas diarias.










